IntroducciónLa pregunta que estamos haciendo mal

¿La inteligencia artificial va a sustituir a los profesionales?

La pregunta aparece cada vez con mayor frecuencia. Y no es difícil entender por qué.

Hoy una herramienta de inteligencia artificial puede resumir documentos, analizar grandes volúmenes de información, generar textos, identificar patrones, responder preguntas y apoyar determinadas tareas profesionales.

Entonces aparece el temor:

¿Qué pasará con nuestro trabajo?

Pero quizá estamos planteando la pregunta equivocada. En lugar de preguntar únicamente si la IA puede sustituir a un profesional, deberíamos comenzar preguntando:

¿Qué partes del trabajo profesional pueden automatizarse, cuáles pueden ser aumentadas por la tecnología y cuáles requieren necesariamente criterio, responsabilidad y comprensión humana?

Esta distinción es especialmente importante para quienes trabajan con personas y problemas sociales. Porque nuestra intervención no ocurre sobre datos aislados. Ocurre sobre realidades humanas complejas.

01No estamos ante el primer gran cambio tecnológico

La preocupación frente a la tecnología no es nueva.

Uno de los ejemplos históricos más interesantes es la aparición de la imprenta de tipos móviles en Europa. La Biblioteca del Congreso identifica la Biblia de Gutenberg, producida alrededor de 1455, como el primer gran libro impreso en Europa occidental con tipos metálicos móviles, y señala que la tecnología transformó profundamente la producción y circulación del conocimiento.

Antes, la reproducción de libros dependía de procesos manuales intensivos. Después, una máquina permitió multiplicar la capacidad de producción.

Pero la imprenta no produjo únicamente más libros. Transformó la relación de las sociedades con el conocimiento. La propia Biblioteca del Congreso señala que la expansión de los textos impresos tuvo efectos profundos sobre la comunicación y estuvo vinculada a transformaciones intelectuales como el Renacimiento, la Reforma y la Revolución Científica.

La lección no es que la inteligencia artificial sea equivalente a la imprenta. No lo es. La analogía sirve para comprender otra cosa:

Las grandes tecnologías no solamente sustituyen tareas. Pueden transformar sistemas completos de producción, conocimiento y organización social.

Y eso es precisamente lo que estamos comenzando a experimentar con la inteligencia artificial.

02La automatización ya estaba transformando nuestro trabajo

La inteligencia artificial no apareció de repente. Antes de los modelos generativos ya habíamos comenzado a automatizar numerosas actividades.

Los bancos trasladaron una parte importante de sus operaciones hacia aplicaciones y sistemas digitales.

Los comercios incorporaron cajas de autocobro.

Las empresas automatizaron procesos administrativos.

Los sistemas digitales comenzaron a gestionar grandes cantidades de información.

La vigilancia incorporó cámaras y sistemas capaces de detectar patrones.

La automatización, por tanto, no significa necesariamente que una profesión desaparezca. Muchas veces significa que determinadas tareas dejan de realizarse de la misma manera.

La OCDE señala que la IA puede afectar el trabajo mediante la automatización de tareas existentes, la creación de nuevas tareas y ocupaciones, y el aumento de la productividad. Por ello, estar expuesto a la IA no equivale automáticamente a que una ocupación vaya a desaparecer.

Esta diferencia es fundamental.

PROFESIÓN CONJUNTO DE TAREAS

Una profesión contiene conocimientos, métodos, criterios, responsabilidades, valores y decisiones. Por eso necesitamos analizar qué estamos automatizando.

03Trabajamos con una materia prima particular

Quienes trabajamos en lo social tenemos una materia prima que no puede reducirse fácilmente a una base de datos: los problemas sociales.

Pero existe algo todavía más importante: los problemas sociales también están cambiando. La transformación tecnológica está creando nuevas formas de relación, trabajo, vigilancia, comunicación, acceso a servicios y producción de información.

Por eso los profesionales de lo social no solamente necesitamos conservar nuestros conocimientos. Necesitamos actualizarlos y ampliarlos.

04La IA ya está entrando en los servicios sociales

Esto tampoco es solamente una hipótesis de futuro. La OCDE documenta que distintos sistemas de protección social ya utilizan IA y tecnologías avanzadas para tareas como atención a usuarios, automatización de procesos administrativos y detección de fraude. También señala posibilidades de uso en análisis predictivo, identificación de necesidades y diseño de intervenciones más específicas.

Esto abre oportunidades. Pero también riesgos.

Porque cuando una tecnología entra en un ámbito donde las decisiones pueden afectar derechos, prestaciones, protección o bienestar de las personas, la pregunta deja de ser solamente «¿funciona?». También debemos preguntar:

05El experimento que debería hacernos pensar

En 2025, David Wilkins y Verity Bennett publicaron un estudio que comparó el desempeño de ChatGPT con el de 581 profesionales del trabajo social infantil y familiar. El estudio utilizó 12 derivaciones anonimizadas y pidió tanto a los profesionales como a ChatGPT realizar determinadas predicciones sobre posibles acciones, acontecimientos y resultados.

0.42

Puntuación media de Brier de ChatGPT (menor es más preciso)

0.49

Puntuación media de Brier del promedio de los profesionales

11/12

Casos en los que ChatGPT fue más preciso que el promedio profesional

Wilkins & Bennett, Child & Family Social Work (2025/2026)

Pero hay que detenernos aquí. Esto no significa que ChatGPT pueda sustituir a los profesionales. La diferencia global no alcanzó significación estadística, y el profesional individual con mejor desempeño superó ampliamente al modelo. Además, los propios autores señalan limitaciones relacionadas con la comprensión de necesidades humanas complejas y contextos sociales.

Entonces, ¿qué nos dice realmente este estudio? Algo mucho más interesante:

Algunas tareas que considerábamos exclusivamente humanas pueden ser realizadas parcialmente por sistemas de IA. Y eso debería obligarnos a revisar nuestra práctica profesional. No a abandonarla. A fortalecerla.

06No conocer nuestra profesión: el verdadero problema

Aquí llegamos al punto que considero central. Cuando una profesión enfrenta una transformación tecnológica, necesita tener claridad sobre su propia identidad.

Porque si no sabemos qué constituye nuestro conocimiento profesional, tampoco podemos determinar qué podemos delegar a una máquina y qué no.

La tecnología puede procesar.

Puede comparar.

Puede clasificar.

Puede generar.

Puede predecir.

Pero la pregunta profesional es:

¿Qué significa ese resultado dentro de una realidad humana concreta?

Ahí aparece el criterio.

07Metodología + experiencia + tecnología

Durante mucho tiempo podríamos representar nuestra práctica profesional mediante una ecuación:

CONOCIMIENTO PROFESIONAL + METODOLOGÍA + EXPERIENCIA = INTERVENCIÓN

Hoy esa ecuación necesita ampliarse:

CONOCIMIENTO PROFESIONAL + METODOLOGÍA + EXPERIENCIA + TECNOLOGÍA + DATOS + PENSAMIENTO CRÍTICO = NUEVA CAPACIDAD DE INTERVENCIÓN

Esto no significa sustituir la metodología profesional por una herramienta tecnológica. Significa utilizar la tecnología dentro de una metodología profesional.

08Una persona no es una puntuación

Este punto adquiere especial importancia cuando hablamos de poblaciones vulnerables. Un sistema puede recibir determinadas variables y producir una clasificación.

Pero una persona no es solamente la suma de sus variables.

Una familia no es únicamente un expediente.

Una comunidad no es una base de datos.

Y un problema social no puede reducirse automáticamente a una predicción.

La UNESCO establece precisamente que los sistemas de IA deben desarrollarse bajo principios de dignidad humana, derechos humanos, transparencia, responsabilidad, privacidad, equidad y supervisión humana. Además, señala que la responsabilidad final no debe desplazarse hacia el sistema de IA.

Esto es especialmente relevante para los profesionales de lo social. Porque nuestro trabajo se desarrolla precisamente en contextos donde las decisiones pueden tener consecuencias sobre derechos y oportunidades.

09No usemos la profesión como escudo

También debemos ser críticos con nosotros mismos. Decir «la IA nunca podrá hacer lo que hacemos» no es suficiente.

La historia de la tecnología nos muestra que muchas tareas profesionales han sido transformadas. La pregunta correcta no es «¿la IA puede hacer mi trabajo?». Sino:

La OCDE plantea precisamente que la IA puede transformar tareas y aumentar capacidades sin que eso implique necesariamente la desaparición de las ocupaciones. Por eso necesitamos pasar de una posición defensiva a una posición estratégica.

10El nuevo profesional necesita nuevas competencias

Los profesionales de lo social necesitamos comenzar a comprender conceptos que quizá antes no formaban parte de nuestra formación.

No para convertirnos en ingenieros. Sino para poder participar en las decisiones sobre cómo se utilizan estas tecnologías. Porque existe una paradoja:

Si los profesionales de lo social no comprendemos la tecnología, otras personas terminarán diseñando tecnologías para intervenir sobre problemas sociales sin nuestra participación.

Y eso sí debería preocuparnos.

11Nuestra materia prima está cambiando

Aquí encuentro una de las mayores oportunidades. Los problemas sociales no están desapareciendo. Se están transformando. Y la tecnología está entrando en ellos. Podemos comenzar a construir especialidades alrededor de:

Esto abre un territorio enorme para los profesionales de lo social. Porque podemos aportar algo que los desarrolladores tecnológicos no necesariamente poseen: conocimiento profundo de las realidades sociales. Pero ahora necesitamos combinarlo con comprensión tecnológica.

12No se trata de competir contra la IA

La discusión no debería reducirse a:

Humanos vs. máquinas.

La pregunta más útil es:

¿Cómo podemos construir una relación profesional con la tecnología en la que la IA aumente nuestras capacidades sin sustituir nuestra responsabilidad?

Ese enfoque coincide con principios internacionales de gobernanza de IA. La UNESCO plantea que la supervisión humana debe mantenerse y que las personas deben conservar la posibilidad de comprender y cuestionar decisiones basadas en sistemas de IA, especialmente cuando afectan derechos y libertades.

Por eso necesitamos profesionales capaces de:

Usar la IA,

contrastar la IA,

cuestionar la IA

y, cuando sea necesario, decir no a la IA.